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jueves, 14 de abril de 2011

Noticia sobre racismo (a propósito de las últimas eleciones)


Hoy – a través de correo electrónico – Luis Nieto Degregori me hace llegar la noticia propalada por la Agencia EFE y que se publicó en el diario El Comercio acerca de las muestras de racismo que se dieron en las últimas elecciones generales y que se incrementaron luego de anunciados los resultados “a boca de urna”. Comparto con ustedes el enlace http://elcomercio.pe/politica/742438/noticia-elecciones-redes-sociales-mostraron-racismo-peru.


Considero que el mencionado texto se explica por sí solo, aunque lo que más llama la atención es que los sectores que se consideran “instruidos” sean los primeros en delatar su irracional manera de reaccionar cuando los resultados no son los que "ellos" esperan y pese a que me considero respetuoso de la forma de pensar de los demás, no puedo respetar a los que descalifican a la mayoría del país amparados en su anquilosado colonialismo mental. Están avisados.

jueves, 22 de abril de 2010

Reordenar pacíficamente la minería informal (Un artículo de Pedro Francke)

lunes 19 de abril de 2010
Publicado el 11 de Abril del 2010 en el Diario El Tiempo

La minería artesanal y en pequeña escala es una realidad que se ha venido expandiendo en Madre de Dios y en casi todo el país. Debido a que el modelo económico neoliberal no genera soluciones a los problemas de desempleo, y a que los gobiernos de los últimos 20 años han promovido indiscriminadamente la minería, esta actividad se ha convertido en una de las pocas alternativas económicas frente al desempleo para amplios sectores poblacionales. Sin embargo, los que allí trabajan no se han venido responsabilizando de los graves impactos negativos sociales y ambientales.
La catástrofe ambiental (deforestación de bosques primarios, contaminación de las aguas con mercurio y otros químicos) y social (sobreexplotación de la mano de obra, trabajo infantil abusivo) que se viene generando en Madre de Dios como resultado de la expansión incontrolada de la minería artesanal e informal, ha puesto el tema en el centro de la agenda política nacional. Claro está, al gobierno y a los medios que protegen a la gran minería le ha convenido que el debate se centre en la minería artesanal informal, para que la opinión pública no debata la cantidad de problemas no resueltos causados por la gran minería formal.
La respuesta gubernamental ha sido la expedición del DS 021-MINAM-2010, que busca regular el desarrollo de esta actividad en Madre de Dios. Frente a ello, los mineros artesanales informales han iniciado una huelga general rechazando la medida. Lamentablemente, el uso desmedido de la violencia por las fuerzas del orden para desalojar tramos de la Panamericana Sur en Chala ha dejado ya un lamentable saldo de 6 muertos.

Frente a esta situación, para quienes consideramos a los derechos humanos como el centro de nuestro pensamiento y compromiso de vida, es necesario siempre partir de expresar nuestra solidaridad con las familias de las víctimas de la represión gubernamental ocurrida en Chala y lugares aledaños. La política gubernamental de criminalizar esta y toda protesta social debe ser rechazada, y debe abrirse paso una investigación independiente de los hechos, la sanción a los responsables directos y la renuncia de los responsables políticos.
Al mismo tiempo, hay que insistir en la urgente necesidad de reordenar la minería artesanal informal, como parte de una nueva política minera y de protección del medio ambiente, que incluya fundamentalmente:
• Superar las pésimas condiciones laborales a las que están expuestos los trabajadores mineros informales, que incluye el trabajo en condiciones infrahumanas, severas amenazas a la salud por la manipulación de sustancias tóxicas como el mercurio y el cianuro sin las mínimas condiciones de seguridad sanitaria, la explotación de niños y niñas, la explotación de la mano de obra indígena, etc.
• Ahí donde se desarrolle la pequeña minería artesanal, hay que vincularla a los circuitos que hoy en día promueven organizaciones de productores en el sistema de Comercio Justo de Oro para la minería artesanal y en pequeña escala.
• Poner freno al proceso de deforestación que la minería está generando en Madre de Dios y otras regiones amazónicas, procediendo a un ordenamiento territorial que defina que áreas son de conservación y territorios indígenas, y en que áreas puede seguirse desarrollando la minería, incluyendo la minería aurífera artesanal.
• Implementar una inmediata moratoria de todas las concesiones mineras, pequeñas y grandes, pues de manera caótica en el Perú se han entregado (y se siguen entregando) concesiones sin mayor criterio en zonas que deberían ser protegidas.
• Imponer una política severa de supervisión y sanción de las grandes empresas que promueven la minería ilegal, vendiendo dragas, combustibles, explosivos, mercurio y otras sustancias químicas, comercializando los minerales extraídos y blanqueando los recursos financieros así obtenidos.
• Superar las deficientes condiciones ambientales de la minería, estableciendo parámetros y estándares ambientales estrictos en relación con el acceso y uso de sustancias contaminantes para el procesamiento de los minerales extraídos. Allí donde bajo tales condiciones se pueda desarrollar esta actividad minera en pequeña escala, se deben promover mejoras tecnológicas; por ejemplo, se debe promover la investigación y difusión de técnicas de beneficio del oro sin mercurio.
• Desarrollar las capacidades de los Gobiernos Regionales y Municipalidades en cuanto a las concesiones, el catastro y la regulación y supervisión de los aspectos ambientales de la minería.
No hay que establecer diferencias en cuanto a las necesidades de regulación ambiental y social para la pequeña minería, y para la gran minería, para los informales y para las trasnacionales. Todos deben, todos debemos, respetar el medio ambiente, cumplir la ley que protege a los pueblos indígenas y cuidar de no generar impactos negativos sobre los demás peruanos. La necesidad de desarrollar nuestras actividades económicas y sociales, de acuerdo a planes de desarrollo que deben tener también una expresión territorial alcanza a todos; y por ello un proceso de ordenamiento territorial debe llegar a regulaciones valederas tanto para grandes empresas como para mineros informales.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Un artículo de César Hildebrandt - Fujimori en el Paraíso -

Hace un tiempo se publicó en el diario "La Primera" el artículo que a continuación transcribo, pertenece al columnista de dicho tabloide, César Hidebrandt y considero que es necesario reflexionar respecto de lo que allí se dice, sobre todo para no caer - de nuevo - en ése mal nacional que es el olvido.

Fujimori en el paraíso (César Hildebrandt)

Escucho a Alberto Fujimori describir su paraíso de opio y compruebo que gente como él sólo puede prosperar en un país que tiene a un 40 por ciento de ciudadanos a los que les da lo mismo –lo dicen reiteradas encuestas- si los rige una democracia o una dictadura.

O sea que en el Perú hay un 40 por ciento de ciudadanos que casi aspiran a no ser ciudadanos y que quieren ser, a veces con fervor, vasallos tristes y alegres siervos de la gleba.

Detrás del fujimorismo está la capacidad de sumisión y la arrolladora ignorancia que lastiman el alma del Perú.

Escucho a Fujimori y me digo que si hubiera géiseres de cinismo sonarían como su voz.

Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó.

Habla de honor el hombre que emputeció a la Fuerza Armada, hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos.

Habla de orgullo de sí mismo el sujeto que quiso ser senador japonés para obtener la inmunidad que lo librara del alcance de la ley.

Habla de responsabilidad el hombre que llenó 45 maletas de videos, dinero y botines diversos, tomó el avión presidencial y pasó de Brunei a Tokio, donde pidió asilo y desde donde renunció por fax a la presidencia de la República.

Habla de amor por la patria el jefe de una banda que saqueó las cuentas del tesoro público por un valor que los más conservadores estiman en dos mil millones de dólares.

Habla del veredicto de la historia el sujeto que estaba pescando en Iquitos cuando la policía de la Dincote, sin ninguna ayuda de Montesinos, capturó a Abimael Guzmán, el hombre que huyó del país tras descubrirse cómo es que Montesinos compraba esos congresistas que hoy deben estar frotándose las manos.

Qué patético pobre diablo es Fujimori. Se atribuye todos los poderes para las cosas que salieron bien y se pinta como un presidente disminuido, desinformado e irresponsable cuando le mencionan los asesinatos que cometían los criminales a los que él felicitaba, ascendía y amnistiaba.

“Yo era comandante de la Fuerza Armada en el sentido en que un entrenador de fútbol comanda al equipo”, dijo ayer destilando la esencia de su legendaria cobardía.

O sea que debemos alabarlo por haber “comandado” las fuerzas armadas que derrotaron al senderismo, pero debemos exonerarlo de toda responsabilidad cuando esas mismas fuerzas armadas mataban ancianos, niños y mujeres en las alturas de Ayacucho.

Debemos agradecerle el haber sacado al país de la crisis económica en la que nos hundió Alan García –quien hizo tanto para que Fujimori lo sucediera-, pero tenemos que olvidar que con él todos los derechos del trabajador fueron abolidos, todo asomo de equidad fue perseguido, toda corrupción en el proceso de las privatizaciones fue posible.

Tenemos que decirle gracias por la paz con Ecuador –Tiwinza incluida, derechos de navegación ecuatorianos en ríos peruanos incluidos- pero no podemos recordarle su repugnante papel en la derrota peruana del Cenepa, cuando nuestros soldados carecían de logística, comunicaciones y, en muchos casos, de rancho y de zapatos.

Debemos ser gratos con su régimen porque “refundó el país” (Fujimori dixit), pero tenemos que olvidarnos de que quince de sus ministros o están presos o están con orden de captura por ladrones.

Debemos ser fujimoristas por las escuelas que sembró el Fonades, pero no debemos evocar la prensa inmunda que él creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”.

Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Saravá, este ángel que vivió entre alimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo.

El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.

El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, será el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables.