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miércoles, 4 de abril de 2012

Poemas para una Semana Santa

 Tres poemas para repasar esta Semana Santa en la espera de la oportuna reflexión por cada uno de nuestros actos. NO olvidar que mañana 5 de abril se conmemoran 20 años del golpe de estado del siniestro Alberto Fujimori, quien celebra cumpleaños en su celda de la DIROES con el acompañamiento musical de “Los Iracundos”… felizmente ése es un preso sin privilegios.

Me encanta Dios (Jaime Sabines).
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.
Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida - no tú ni yo -, la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae?
Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pintael cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

Quien Sabe (Mario Benedetti)
¿Te importa mucho que Dios exista?
¿te importa que una nebulosa te dibuje el destino?
¿que tus oraciones carezcan de interlocutor?
¿que el gran hacedor pueda ser el gran injusto?
¿que los torturadores puedan ser hijos de Dios?
¿que haya que amar a Dios sobre todas las cosas
y no sobre todos los prójimos y prójimas?

¿Has pensado que amar al Dios intangible
suele producir un tangible sufrimiento
y que amar a un palpable cuerpo de muchaha
produce en cambio un placer casi infinito?
¿acaso creer en Dios te borra del humano placer?
¿habrá Dios sentido placer al crear a Eva?
¿habrá Adán sentido placer cuando inventó a Dios?
¿acaso Dios te ayuda cuando tu cuerpo sufre,
o no es ni siquiera una confiable anestesia?
¿te importa mucho que Dios exista? ¿o no?
¿su no existencia sería para tí una catástrofe
más terrible que la muerte pura y dura?
¿te importará si te enteras que Dios existe
pero está inmerso en el centro de la nada?
¿te importará que desde el centro de la nada
se ignore todo y en consecuencia nada cuente?
¿te importaría la presunción
de que si bien tú existes
Dios quién sabe?

Espergesia (César Vallejo)
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.


Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...


Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.

Pues yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...

Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

jueves, 15 de marzo de 2012

Luis Hernandez... junto al mar

Luis Guillermo Hernández Camarero (Lima, 18 de diciembre de 1941 - Buenos Aires, 3 de octubre de 1977), médico y psicólogo, poeta por sobre todas las cosas.
Algunos de sus poemas e imágenes de sus cuadernos. Regalo (con un día de diferencia) por el cumpleaños de mi prima Iris, a quien le gusta mucho...

A un suicida en una piscina
No mueras más
Oye una sinfonía para banda
Volverás a amarte cuando escuches
Diez trombones
Con su añil claridad

Entre la noche
No mueras
Entreteje con su añil claridad

Por lo que Dios más ame
Sal de las aguas
Sécate
Contémplate en el espejo
En el cual te ahogabas
Quédate en el tercer planeta
Tan sólo conocido
Por tener unos seres bellísimos
Que emiten sonidos con el cuello
Esa unión entre el cuerpo
Y los ensueños
Y con máquinas ingenuas
Que se llevan a los labios
O acarician con las manos
Arte purísimo
Llamado música

No mueras más
Con su añil claridad.


Dedicatoria
A todos los prófugos del mundo, a quienes quisieron contemplar
el mundo, a los prófugos y a los físicos puros, a las teorías restringidas y a la generalizada.
A todas las cervezas junto al mar.
A todos los que, en el fondo, tiemblan al ver un guardia.
A los que aman a pesar de su dolor y el dolor que el tiempo
hace florecer en el alma.
 
Estimado General
Estimado General
Nosotros, el General
El General
El General
Y el general
Invitamos a Ud.
En la casa del General
Para tratar
De ver
Cuál General
Es más General
Quizás lo sea Ud.
U otro General
Firma
General
(en representación del General,
el General y el General).


Prelude
Cuando en las horas más raras del Verano
Pienso en las acequias
A través de los parques la basura
Y la muerte creada por el hombre
Pienso en ti mi refugio de esta tierra
Y al doblar una esquina me contento
Al saber que hay dos mundos bajo el cielo
El donado por ti a mi persona
Y aquél que en un tiempo yo creara
Para juego y solaz de tu figura.


Y Canto
Pues la música nació
Cuando las aves imitaron
La canción del hombre.

martes, 6 de septiembre de 2011

Mi amigo Luis la Hoz

Creo que puedo decir - sin temor a equivocarme - que soy amigo de Luis La Hoz, y como me gusta tanto la poesía, puedo decir también que tengo particular predilección por lo que escriben mis amigos, aunque en su gran mayoría no es necesario que escriban para enseñarme la poesía.
Gracias Lucho La Hoz... por ayudarme a compartir las letras que navegan a continuación:


STREETS

Una vez entendí el secreto de la poesía
y fue mucho para mi, demasiado bajo las luces.

Yo le pedí:- ven abrázame estamos sólos-
ella tenia cuatro meses de embarazo y una chompa
verde.

En su cuarto fuimos dos quietas soledades- tres
y el ruido de los automóviles.

Debería hacerte el amor, dijo,
y sus brazos estaban helados y sus labios secos.

Ah, el tiernisimo y barato perfume de las putas.
Ah mi vocación de santo.

....

Buena es tu voz
que me trae le viento de la tarde
y la dulzura y la paz de la tarde
cuando llegas
y eres el sol cayendo
cayendo dentro de mí.

Bueno es esperarte
ansioso e inquieto como un pájaro
ansioso e inquieto como un hombre que soy
y que te espera.

Bueno es pensarte ahora que no estás
y eres la carne azul que yo deseo.

Y finalmente,
bueno es poseerte cuando todos se han dormido
y somos solamente dos
en la noche poblada y en silencio

 
4

Un hotel a medianoche
habitación 302 dice el encargado como si fuera de otro
mundo
En el registro escribo mi nombre
y una profesión mas decente que la mía.

Subo. Penumbra en los corredores, olor a creso
suspiro traspasando las puertas.

Yo soy un nuevo transeúnte,
otro suspiro entre las rendijas.

Por unos días mi reino sera el 302, una cama,
una mesa, un cuadro de caballos que galopan.

Tras la ventana,
un letrero luminoso anuncia pastillas contra el dolor.

 

 

viernes, 26 de agosto de 2011

Versos de Neruda


Alguna extraña melancolía matinal y de viernes y de fin de mes, me ha llevado a recordar algunos versos de Pablo Neruda... y como la felicidad y la tristeza cobran su verdadera dimensión, únicamente cuando son compartidas... a compartir se dijo.



Es importante hacer incapié en "La Casa de las Flores", que dibuja un fragmento de la Guerra Civil Española. Propicia lectura, ahora que en el Perú contamos con un Cardenal de las filas del Opus Dei y que quiere (además de otras perlas) apropiarse de una universidad emblemática...



Farewell

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.


La Casa de las Flores

Preguntaréis: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba sus palabras
llenándolas de agujeros y pájaros?
Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio de Madrid,
con campanas, con relojes, con árboles.
Desde allí se veía el rostro seco
de Castilla
como un océano de cuero.

Mi casa era llamada la casa de las flores,
porque por todas partes estallaban geranios:
era una bella casa con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas? Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones
en donde la luz de junio ahogaba flores en tu boca?

Hermano, hermano! Todo eran grandes voces,
sal de mercaderías, aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles
con su estatua como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia aguda de la vida,
pescados hacinados, contextura de techos con sol frío
en el cual la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas, tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras salían de la tierra devorando seres,
y desde entonces fuego, pólvora desde entonces, y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros, bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría, piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre de España levantarse
para ahogaros en una sola ola de orgullo y de cuchillos!
Generales traidores: mirad mi casa muerta, mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo en vez de flores,
pero de cada hueco de España sale España, pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas que os hallarán un día el sitio del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía no nos habla del sueño,
de las hojas, de los grandes volcanes de su país natal?
¡Venid a ver la sangre por las calles, venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver la sangre por las calles!


¿Dónde estará la Guillermina?


Cuando mi hermana la invitó
y yo salí a abrirle la puerta,
entró el sol, entraron estrellas,
entraron dos trenzas de trigo
y dos ojos interminables.


Yo tenía catorce años
y era orgullosamente oscuro,
delgado, ceñido y fruncido,
funeral y ceremonioso:
yo vivía con las arañas
humedecido por el bosque
me conocían los coleópteros
y las abejas tricolores,
yo dormía con las perdices.


Entonces entró la Guillermina
con dos relámpagos azules
que me atravesaron el pelo
y me clavaron como espadas
contra los muros del invierno.
Esto sucedió en Temuco.
Allá en el Sur, en la frontera.


Han pasado lentos los años
pisando como paquidermos,
ladrando como zorros locos,
han pasado impuros los años
crecientes, raídos, mortuorios,
y yo anduve de nube en nube,
de tierra en tierra, de ojo en ojo,
mientras la lluvia en la frontera
caía, con el mismo traje.


Mi corazón ha caminado
con intransferibles zapatos,
y he digerido las espinas:
no tuve tregua donde estuve:
donde yo pegué me pegaron,
donde me mataron caí
y resucité con frescura
y luego y luego y luego y luego,
es tan largo contar las cosas.


No tengo nada que añadir.
Vine a vivir a este mundo.


Dónde estará la Guillermina?

viernes, 3 de junio de 2011

De príncipes azules

Con el corazón en la boca por lo que podría sucederle al Perú el próximo domingo (pasado mañana), distraigo la ansiedad con poesía, en este caso femenina.
Luile Eckman, nacida en Mar Del Plata (Argentina) vive desde los 11 años en Lima y en enero del año 2008 publicó su primer libro de poemas "En la caracola, el mar", de allí el poema que a continuación comparto con ustedes... por la temática, su lectura podría ser acompañada de "Medias Negras" de Joaquín Sabina....

Príncipe Azul

Dicen que los príncipes azules no existen,
ni siquiera los azulinos.
Pero yo he visto uno en la ventana.
Se asomaba, me miraba,
y no se atrevía a entrar.
Yo le guiñaba el ojo,
le hacía toda clase de piruetas,
morisquetas
y más piruetas.

El príncipe me miraba,
y no se atrevía a entrar.
Hasta que comprendí
y me hice la Bella Durmiente.
Cuando abrí el ojo
el príncipe había desaparecido.
También mi reloj, mi walkman amarillo
y mi tarjeta Más Más!
Dicen que los príncipes azules no existen,
ni siquiera los azulinos...