martes, 5 de febrero de 2013

De ausencias y retardos...


Maravilloso poema de César Calvo, lo publico hoy es éste post, porque siento que es imposible retener en el pecho tantas palabras… y porque ustedes no merecen quedarse sin leerlo…

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)
(Magdalena: yo sé que tú comprendes por qué bajo la lluvia implacable -como si entre las ruinas, la misma música humeara todavía-, de pie sobre los sueños, coronado de bruma, mirando hacia el levante, permanezco)


I.

Las 12 del silencio que pacen tus palabras.
Bajo mis pies las calles veloces del verano.
Muchachas impregnadas de adiós como los puentes
olvidan su sandalia de bruma entre mis manos.

Por los vertiginosos escombros de los años
alguien va defendiendo tu sitio de los buitres
en el mismo trineo que a los parques condujo
soledades y citas de bengala y geranios.

Es tu juglar de siempre, el sinfónico y largo,
el con los más hermosos silencios confundido,
cubriendo con su sombra tu corazón de mármol.

Todo está igual entonces el viento no ha pasado.
Es Lima recorriendo tus pasos que ni el musgo
mientras la medianoche resbala en los tejados.

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

II.

También en las paredes,
en el aire,
en la hierba de vidrio que crece sobre el sueño,
en los relampagueantes tejados del mar.
Cubierto por el moho,
escrito con un hueso sobre la arena húmeda,
sangrando como pájaro en la nieve,
ahorcado en las lianas de la lluvia,
dibujado por mí en los urinarios,
rengueando entre las ruinas,
como el humo sonámbulo en los bares,
andrajoso,
sagrado,
incomparable,
a la intemperie,
indefenso aserrín bajo qué pies mojados,
expuesto a la saliva de los mudos,
a las injurias,
a las inundaciones,
a los codazos de los transeúntes,
al amor:

Tu nombre.

Vaho de hollín perdido en un espejo,
serpiente de mercurio
en el pico roto de un huaoquirí,
tu nombre que cae en la mano de los mendigos,
tu nombre como una llave en el fondo de un pozo,
tu nombre como un ala de ceniza
ardiendo
en todas partes
sobre mi corazón.

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

III.

Más allá de los últimos mástiles ardiendo,
más allá de mis ojos y tus pies y tus manos de yeso,
y tus pechos mordidos por la nieve,
más allá de los jóvenes mendigos
que con babeantes dedos mancharon en tu vientre
el sello blanco del amor:
yo te amo.

Yo me emociono por primera vez.

Yo recuerdo tus ojos de pescado
debajo de esta lluvia que golpea las ramas del verano.

Yo me interno descalzo por el tiempo vacío
mientras la noche cae
como un árbol quemado
y el placer acecha entre las lianas oscuras
desde los ojos de una boa irresistible.
Y prosigo.
pixelProsigo.
pixelNadie puede alcanzarme.
Nadie puede alcanzarme
cuando enciendo tu nombre,
cuando hasta los cadáveres se cubren de rocío
y yo danzo fatigado y triunfal en redor de tu aliento
que arde como esqueleto de una pira en el bosque.

Escrito está que siempre,
doquiera se entreabran al viento las compuertas,
en el vaso que bebas,
en la luna que vuelques sobre mi pecho helado,
cuando subas a los tranvías
o desciendas
estremecida
de los ardientes cadalsos,
o sonrías a solas con los otros
tras una máscara de celofán mojado.

Porque yo soy tu sangre.
La crujiente memoria de las tardes de hotel
donde una toalla de azahar y el gesto
con que la sed desborda los cántaros de cobre.

Y eres tú en el galope lejana de los años, eres tú
quien detiene, quien desboca
los ríos de las noches en mi cuarto.

Y aunque mi rostro apagues en espejos de sangre,
aunque sea una piedra quien te guíe desde un cielo de barro,
bien sabes que encanezco, bien sabes
qué espejismo palpito cuando pasas,
cuando no, cuando barres la neblina,
cuando inventas la lluvia a través de ciudades calcinadas.

Pequeña diosa, carne de los cuervos,
agua de mordeduras insaciables,
lávame en la candente ceniza de tu cuerpo,
vierte tu dolorosa palidez en mis manos,
y antes que el crepúsculo descienda de los bosques
a tenderse en la arena como un lagarto acuchillado,
desgárrate los muslos con mi flecha de seda
y en el centro del sueño deja entonces que me hunda
bajo las plumas rojas y lentas del otoño.

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

IV.

Estatua malherida por el musgo, por el olor
del semen levantado con rapidez de abismo,
ellos son los que escupen tu nombre en las paredes,
los que cuelgan tu vida de un clavo,
los que te sumergen en un río de lava,
los que cortan frenéticos tu mano
que asoma entre las sábanas como grito de auxilio.

Al final de la noche devastada
nadie se inclina a alzarte de las ruinas,
nadie te oye crecer como un incendio
hostil
en los suburbios.

Cuando el silencio avanza como una ola más grande que el mar,
mientras los mutilados te tatúan las piernas
y tus hombros engrasan tras un viento de alambre,
quién sino yo te aguarda deshilachado cual un sauce bajo la lluvia;
y después de después,
virgen de moho,
quién sino yo te besa los pies, lame tus llagas,
te libra dulcemente de las vendas oscuras
y al otro lado de tu sombra te ama.

Magdalena
ahogada en la noche de un espejo,
te estoy viendo en los cepos desbocarte,
entre sucias penumbras alquiladas
y antifaces y muslos y quejidos,
a cada paso asiendo mi nombre a cada cuerpo,
piraña atormentada en un acuario

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

V.

(No ignoro que los muertos esperaban, al doblar inmediato de cada despedida, para poner el asco de su sed en tu rostro. Si de silencio entonces mis trajines de pez sobre tus hombros, fue porque a los pantanos desnudo y siempre solo contigo fui, monstruosamente hermoso.

Magdalena, tu rostro.

Mientras enloquecías de arena en el rocío, y el insomnio azotaba tus muslos y la luna, con esa astucia propia de los ciegos: yo tocaba tu rostro.

Falanges de la dicha, epidermis del odio, Magdalena, mis manos de leproso).

Ausencias y retardos
Ausencias y retardos (1963)

VI.

Cuando de pronto entre mis ojos como
una lágrima desprendida
giras
como una luna en pena
yo que debiera recordarte siempre
el vestido deshecho por los búhos
contemplo las paredes veloces del olvido
los vasos de la luz en el otoño
todo en un gran silencio los milagros las lámparas
ay de la cabellera de las lámparas
que sin tropiezo fechas era por donde luna
el aire que los últimos muertos despreciaron
mi piel tu piel la brisa pegada en el recuerdo
límpiame enciende caigo cuando ven te estoy viendo
ya ciegas las ventanas en jaulas de murano
aún vendada huyendo entre los cactus
los hambrientos tirando monedas a tu paso
mediodías de yodo
crepúsculos lujosos
una antorcha de sombra entre las manos
porque el amor se cava como un pozo
nuestro aliento arañaba la tierra humedecida
tus cabellos peinados por el polvo
las cosas que no puedo decir sin ocultarme
rasgada en un espejo de hotel tu vestidura
violada en las alfombras movedizas
las últimas bisagras de la tarde oxidadas
sólo el placer tendido sobre un río de fósforo
consumiendo las barcas
la pedrería de los atardeceres
en la hierba de arena
y mis 19 años desollándose ardiéndote
como si hubiera llovido por última vez sobre la tierra:
"¡anúdate al torrente de mi sed
no me dejes sin piel sobre las piedras
a qué pálida hoguera condenado
husmeando alguna gruta de sal y vaselina
mordiendo ajenas sombras de azogue sobre el césped!"
pero no
pero nadie
sin cómo ya soñar sin más remedio
para que hable el olvido te inventó mi silencio
y este sitio es tu cuerpo
luna de miel lamida por la angustia
tierra arrasada el mar donde respiras
y de ceniza el vértigo que rueda por tus hombros
el vértigo que me despoja los gestos
y las túnicas
la sudorosa urgencia que me sube a otro cuerpo
cuando nadie en el mío como un paisaje pálido
ojerosos los soles demacrados
los relucientes años
El otoño gritando extraviado en el bosque
amarillos quejidos descienden de los árboles
pasan rostros ardiendo
sobrevuelan los sueños el cadáver de mayo
y todo sigue todo
se derrumba
bajo tus pies
desnudos
incontenibles
solos
envueltos en la música demudada del agua

Prestidigitadora de las islas nocturnas
cuando el preludio
cuando la embriaguez
cuando la sangre cruza del crepúsculo a nadie
y las torpes palabras desbocadas:
acaso en tu memoria
sobre la mesa de los mercaderes
yo también
yo jamás
yo para siempre
vaso ya de silencio derramado

César Calvo

miércoles, 16 de enero de 2013

Mirando la huerta ... y el 2013


Esperé que transcurra la primera quincena del año que comienza para escribir algo en este blog. Ocurre que lo tengo descuidado por actividades que ni siquiera logro identificar con claridad, pero eso únicamente me convierte en un malagradecido para con éste Exilio Inmóvil que tantas satisfacciones me ha brindado durante su corta existencia.
Comienzo el año 2013 y con los ojos absortos ante lo que vendrá, comienzo a dar vueltas a lo que me gustaría que venga, a las cosas que quisiera recordar como balance positivo la noche de fin de año que nos espera muchísimo más adelante, siempre y cuando llegue a esa fecha y las “causas y azares” no interrumpan mi respiración.
En medio de los aspectos que recorro imaginariamente, rescato uno de los puntos que espero puedan concretarse:   la grabación de un disco con algunas de mis canciones, ahora que es tan fácil hacerlo, supongo que no hay excusas. Pasaron ya los tiempos en los cuales había que mirar la cara de los dueños de las contadas salas de grabación que habían en mi ciudad. Finalmente, si no se puede, te subes a un avión, aterrizas en Lima y asunto arreglado. Entrar a u  estudio de grabación para una producción mía, después de tantos años,me hará sentir - supongo - como un pingüino en el malecón de Iquitos.
Por otro lado están los íntimos anhelos respecto de asuntos que quisiera estén mejor que ayer, o por lo menos, que permanezcan como hasta ahora.
El 2012 se llevó gente invalorable y Caronte persiste en darle trabajo a su barca, espero que uno de estos días decida descansar. El 2013 podría ser su año sabático!!!

Escribo esto desde la humedad de una mañana, mirando como la huerta antes cuidadosamente cuidada, se ha convertido en impenetrable selva, donde acechan los fantasmas del dolor y la amargura. Felizmente Totó, ensaya sus primeros ladridos. Eso nos mantiene seguros.
Con las canciones atravesando mi garganta, los dejo con dos poemas de Carlos Germán Belli (Lima, 1927), que espero les gusten:

Acción de Gracias 

No, no sé bien si me veré en los altos
de una farmacia frente al Mar del Sur,
en una noche de Setiembre tibio;
en cambio amanecido a las orillas
de una laguna en medio del desierto,
exactamente nueve meses antes
(que Huacachina así se llama el punto);
no se cual será la visión postrera,
pero si estoy seguro que me iré
dándote, madre mía, eternas gracias
por haberme alumbrado en este mundo,
que aunque no hubiera sido un ser humano,
Si no piedra, o pescado, o vegetal,
ser tu vástago me bastara a mí.

Las Cosas de la Casa

He aquí la casa bien oculta
tras las nubes de la celeste bóveda,
preservándola de los fieros cacos
terrenales que alrededor acechan;
y así poder vivir metido en ella
en medio de una tibia paz siquiera,
aferrándose a las calladas cosas
que no dejan de estar a cada rato
acompañando como dulces seres;
porque al paso del día y de la noche
todo aquello que inerte y fiel yace
en las proximidades de uno siempre,
en el templado seno de la casa,
resulta parte de la invisible alma,
ya una sola naturaleza exacta.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Entrevista a Silvio Rodríguez


Rey Montalvo es trovador y sociólogo, nació en 1989 en Matanzas, Cuba… sigue viviendo en la isla.
Para formular su tesis “Trovadores Urgentes”, entrevistó al emblemático representante de la llamada Nueva Trova Cubana, Silvio Rodríguez, quien además cumple años el día de hoy, con un concierto en Montevideo, Uruguay.
Aquí fragmentos de la mencionada entrevista.
Nombre y apellidos: Silvio Rodríguez Domínguez
Edad: 65       
Lugar de nacimiento: San Antonio de los Baños
Lugar de residencia actual: La Habana
Formación profesional: Algunas clases de piano en el conservatorio La Milagrosa (1955); seis meses de clases particulares de piano con Amelita Fabre (1964);  y 2 años como integrante del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (1970-1972)
¿Qué es para usted la Trova? ¿Cómo valora su surgimiento y desarrollo histórico-social en nuestro país?
La trova es una expresión poético-musical que surgió en el oriente de Cuba, en el siglo 19. En sus inicios estuvo vinculada a la costumbre de dar serenatas en ventanas y balcones, como forma de agasajo.  Que la trova se hiciera con guitarras y percusión menor determinó su accesibilidad a personas de al menos medianas posibilidades económicas. Creo que ese fue un factor que contribuyó a que la trova se fuera haciendo cada vez más popular (además del talento de sus cultores, claro está).
¿Cuándo y por qué se convirtió en trovador? ¿Cuáles fueron sus motivaciones?
Yo empecé haciendo canciones y cantándolas en el ejército, y por entonces no se me ocurrió que fuera un trovador, aunque la trova estaba en mis más profundas referencias. Quise identificarme con los trovadores cuando empecé a profesionalizarme. Adopté esa definición cuando me enteré de que eran los músicos peor pagados de Cuba. Esto lo descubrí en el programa de La Trova de Luis Grau, en Radio Rebelde, en 1967. Dos pesos le pagaban a un trovador por hacer un programa de radio.
¿Cuáles son las semejanzas y/o diferencias que, en su opinión, pueden establecerse entre la llamada Trova tradicional, la Nueva Trova y la Novísima Trova?
En tiempos de la trova tradicional eran habituales los dúos. Las arias influyeron a los primeros cantores porque entonces la ópera era ejemplo de la canción más exquisita. En otro momento se puso de moda hacer dos melodías y dos letras sobre la misma armonía. Cuando el son irrumpió en Oriente, se hizo esencia en la canción cubana. Cuando los trovadores eran contratados para amenizar, empezaron a agruparse y a incluir más instrumentos, para que hubiera más sonido (por entonces no existía la amplificación). Las diferencias entre unas trovas y otras están marcadas por las épocas, por el grado de información y por supuesto por los avances tecnológicos. El legado que se va recogiendo influye; y las nuevas referencias culturales que incorpora cada época, también influyen.
¿Qué papel han jugado –y juegan actualmente- los trovadores y su obra en la sociedad cubana?
 La trova ha llegado a ser identificada como parte de lo característico de la cultura cubana. Esto por un lado es un logro, y por otro un peso que obliga, porque las cristalizaciones significan inercia. Quizá por eso cada nueva generación necesite una especie de pulso con la muerte.
¿Cómo valora el movimiento trovadoresco de los años 70´, y a sus representantes?
Fue un momento por una parte de calidades y por otra de masividad. Lo masivo sorprendió a muchos, e hizo que se pensara en institucionalizar la trova, con el MNT. Pero la oficialización de un movimiento artístico puede significar su anulación. La vida, más sabia que los hombres, demostró que la trova continuaría fluyendo, más allá de los cuños.
¿Cómo valora el movimiento trovadoresco actual y a sus representantes?
Como una afortunada continuidad del fluir trovadoresco. Hay expresiones que recuerdan algunas características de la trova primigenia, como las canciones a dos voces. Y también hay proyectos experimentales donde se fusionan elementos. Entonces resulta algo que, de pronto, huele a futuro.
¿Qué actividades, proyectos, programas radiales y televisivos, de acuerdo a su juicio, tributan a la promoción y divulgación de la Trova en la actualidad?
Creo que el Centro Pablo de la Torriente Brau ha jugado un papel decisivo para el desarrollo y el rescate de la trova actual, posibilitando puntos de encuentro y propiciando el registro sonoro de la expresión trovadoresca. Hay varios programas de televisión dedicados a los trovadores. Incluso hay una notable proliferación de peñas.
Nunca será suficiente, por la variedad de trovadores que suele haber. Pero creo que nunca, en ningún momento de nuestra historia, la trova ha sido mejor atendida (y entendida) que en estos tiempos. Y esto lo digo esperando que mañana sea mejor.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Toño Cisneros....



Escribí este post un día después de su sorpresiva muerte el pasado 6 de octubre. Tantos homenajes - todos merecidos - me  hicieron desistir de su inmediara publicación. Éste es un pasaje de la forma en que conocí a Antonio Cisneros, a quien después vería en otras ocasiones, pero fue esa noche la que despertó esta admiración por el personaje detrás del poeta. Espero les guste...
 
Lo conocí como muchas otras personas, en circunstancias extrañas. Corrían los años 90, Fujimori y Montesinos administraban el Perú cual comisaría de torturadores y exterminadores. Estaba junto a mi amigo Juan Luis Zapata, buscando un bar y los tragos que nos ayudaran a procesar una jornada literaria, habíamos asistido al I Coloquio de Literatura Peruana que se llevó a cabo en Cusco y después de haberlo escuchado leyendo sus poemas, como por un impulso, caímos en cuenta que éstos tenían que ser combinados con un buen cigarro y un mejor ron, maridaje obligado.
Nos sentamos y ordenamos los elementos propios de la buena conversación. No habían pasado ni treinta minutos de iniciado el ritual de la palabra cuando lo vimos entrar, ¿es él?, dijo Juan Luis, yo no estaba seguro, ya que la penumbra del pub cusqueño no lo permitía (es como si la gran mayoría de pubs cusqueños tuvieran un pacto con la oscuridad para evitar ver sus propias miserias), pero era quien creíamos que era y como si se tratase de una reunión ya pactada se sentó en nuestra mesa, supongo que al percatarse de que lo habíamos reconocido. Él había ingresado a ese oscuro local en busca de parte de la delegación que estaba en lo del evento, preguntó por Rocía Silva Santisteban y por Abelardo Sánchez León… felizmente (no pido disculpas por así decirlo) no los encontró y allí, sentado con nosotros nos advirtió – sin mayor preámbulo – que él no iba a tomar eso que estábamos tomando porque era diabético y además le encantaban los hospitales. Una jarra de cerveza, por favor.
Comenzó la conversación – aunque eso es mucho decir – ya que eran nuestras siempre asombradas preguntas ante un personaje cuya corporización no podíamos desaprovechar… el fondo musical no lo recuerdo mucho, aunque no dudo que haya estado a cargo de los Rolling, Inxs, etc. (en ese momento, como hasta ahora, la mayoría de pubs quieren parecerse al emblemático “Kamikaze”), y la música en vivo a cargo de algún grupo que se hace llamar “Latinoamericano” y que en realidad hace música boliviana y la vende como peruana.
Confeso militante del Sporting Cristal desde que era Sporting Tabaco y, por tanto, fumador empedernido en la época de la vida sana y del culto a la imagen. Recuerdo especialmente mi atrevida propuesta que él recibió con entusiasmo cómplice: así como hay un día del no fumador, deberíamos proponer el día de la no industria, para poner en evidencia las desproporcionadas reacciones ante determinados agentes contaminantes.  
Y la noche siguió entre nuestra atención y la risa y la admiración.
Sus viajes por detrás de la cortina de hierro, la magia de París desde la poesía, sus amigos y conocidos, Mario Benedetti y su inquebrantable sobriedad que – según decía – había hecho que nunca pudieran completar una velada acorde con sus expectativas.
Momento inolvidable que terminó con un partidito de fulbito con un plato de plástico en plena plaza mayor del Cusco, cuando rayaba el alba, hasta que llegamos a la puerta de su hotel cantando carnavales apurimeños.
Antonio Cisneros, gracias por tanta vida, por enseñarnos que el poeta no es el tristón de melancolía posera, sino el citadino feliz e intenso, el odiado y querido, el cantor de carnavales y el que siempre extrañaremos.
Hasta siempre Toño…

Para finalizar como tiene que ser, uno de sus poemas...
 
Una muchacha católica toca la flauta:

Tercer movimiento (Affettuosso)

Para hacer el amor

debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no verá el dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

De "Agua que no has de beber" 1966

De "Propios como ajenos" Antología personal
Editorial Inca, Lima, Perú 1989

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tres poemas de Jaime Urco...

farewell to my arms

algún día esa vieja tonada que me arrastró por cuerpos calles se perderá mis ojos dejarán sus órbitas mis amores serán pasto que crecerá en la tumba los amigos vendrán con botellas con el recuerdo de un patio donde el sol entre árboles fue la promesa de la juventud
un día no abriré la puerta libre del deseo me escurriré entre sábanas el dolor no bajará conmigo sólo este parco organismo que vio tréboles azafranes en el vientre de la que se fue

morir no es raro

canto la tonada que una mujer me dejó en una noche de amor

ella no se acuerda


hijo del sol

en este instante en que el vacío colma mi vaso sella mi metafísica
recuerdo que alguna vez fui hijo del sol
primavera en el dorso de una mano

fui dios
no como ahora
mera disposición de células que miran la ventana miran la vida irse en un carromato una pareja feliz un sol de medianoche

mi carne marrón proclama su sureña naturaleza mi corazón habla de utopías el mantel de una doña que no ama y ya no importa
no tengo primaveras en el dorso de la mano tengo vida en el homóplato en el cojín rojo en el endecasílabo

vuelvo al sueño de ser un endecasilabo
no sufre
suena
vibra

nunca es un pinche olvido de silla


love for sale

thelma me enseña su carta de felicitación
thelma muestra su muñeca cortada y juega con la palabra suicidio

linda me invita a su fiesta de cumpleaños
el general se sienta a mi lado
grita su canción
lo miro con cariño
y le digo
que también llegaré a viejo
en esa silla
o una parecida

beto me pasa la mano
y me dice
con palabras de miel
que ella volverá

callo
y me entierro en lo único
que me pertenece

este vaso y una jarra de plástico

qué barata es mi pena
3 dólares y medio
y la propina

miércoles, 22 de agosto de 2012

Cuatro poetas peruanos...

Para retomar la sana costumbre de publicar a poetas peruanos, aquí les va cuatro poemas de cuatro poetas. Espero les gusten:

BALADA DE LA ROSA NAUTICA (1) (Alberto Ureta)

Treinta y dos caminos señalan tus puntos.
Unos van a tierra, otros van al mar.
¿Dime, Rosa de los Vientos,
no hay un camino más?

Treinta y dos caminos señalan tus puntos
Unos van a tierra, otros van al mar.
¿Dime Rosa de los vientos,
va alguno más allá?

Rosa de los Vientos, dame mi camino,
uno que no vaya ni a la tierra ni al mar:
o un camino que no lleve a ninguna parte
o un camino del que no se pueda regresar.

POESIA MIA (Francisco Carrillo)

Qué fácil engañarla
tal su pureza
frágil ala que sin embargo, destruye

poesía humilde poesía
mi rincón más secreto y conmovido
sólo te doy las horas
robadas al trabajo
mi invención más humilde
que siempre se extravía

a veces pienso que escribo
oh exhaltado traidor
para que todos vean
mis burdas impurezas
y envidio
al que siempre me antecede
y ha escrito lo que es mío.

mas al fin
soy un hombre común
y me reduzco
a mis diarios quehaceres

y a que mi hijo me recuerde
viviendo poesía
en los momentos tristes
que le guarda la vida.

CANTO DE ESPERANZA (Eduardo Chirinos)
Dos dioses hay, y son Ignorancia
y Olvido
Rubén Darío

1
Más allá del intrincado laberinto de la culpa,
más allá de la plegaria que disuelve los espejos, más allá
del áspero perfume que arruina toda perfección
hay sólo una pregunta que jamás responderemos.
Con una moneda he pagado el favor de la Sibila,
he palmeado con cariño su joroba, sus temibles mejillas
moradas. Y he partido.
«Hijo mío», murmuró
pero me alejé con prontitud del escenario
cargando a mis espaldas el peso de la fatalidad y la desdicha.
(Una bandada de pájaros pasó sobre mi frente.
Creí entender que señalaban mi destino,
pero eran sólo un error.
Una trampa que no tardaría en repetirse.)

Provisto de un lápiz y un viejo astrolabio
tracé un dibujo sobre el mapa estelar,
luego alcé la mirada
y vi la constelación de Aries girando sobre cúpulas celestes
hundiendo sus pezuñas en el polvo lunar.
Es el deseo, me dije
y fecundé a la doncella que ofrecía magnolias a mi lado,
la cubrí como un hambriento animal
hasta hinchar con violencia su delicado vientre.
Todavía recuerdo su rostro azorado, sus manos crispadas
rodeando mi cuerpo.
Su dulce temblor turbando el dominio de la muerte.

2
Pasé largas noches sin comer ni dormir.
Ni el más ingrato recuerdo podía turbar mi mente
limpia como flor recién lavada por el río,
como árbol que desea decir y dice al viento
maneras que otros cristalizan en palabras.
Una bandada de pájaros pasó sobre mi frente.
Se dirigen hacia el norte o hacia el sur,
aves desoladas que reanudan un vuelo de siglos
ahora las contemplo sin pasión y sin ternura
como un viejo presagio o un aburrido fantasma.
(No es claridad lo que hiere mis ojos,
es el olvido que oscurece la memoria
y la doblega para siempre instaurando la calma.)

¿Para qué interrogar los enigmas que ofrece la noche?
Un amor que se pierde es un anhelo encontrado,
agua que golpea furiosa el cristal que la contiene
para huir a la grandeza anónima del mar.
¿Alguna vez haz visto el mar?
Nada más risible que su tosca mecánica
su insensata fábrica de signos que nadie comprende,
que a nadie le interesa comprender.
El sueño desvanece toda ilusión de realidad
por eso estamos solos
esperando sin rabia y sin resignación el vuelo de las aves,
su inútil canto de esperanza.

TRAVELLING PARA UNA SONRISA DETENIDA (Víctor Guillén)

Escribiré tu nombre en los diálogos de café de las
seis de la tarde
En el solsticio de un calendario pasado
En los naipes de mi confinamiento
En los índices de todos los libros
Siempre por la luz de los ojos del ciego
En el cauce del dígito que le ponga fin al universo
En los días que no han llegado

Mis pasos contra las agujas del reloj
Haciendo fechas en los vacíos álbumes de fotos
Reflejando los días en los espejos rotos
Buscando tu sueño en el lecho de lirios muertos

La geometría sin círculos sólo en tus ojos
En los tratados
El vuelo de una calandria en un plano de ficción
El instante que hiere de muerte a Dios

Aves que volaron el recreo de un beso en tu instancia
de veinte años
La aventura que nos tocó vivir antes de la vida
El recuerdo de la Nada en la amnesia de los muertos

Escribiré tu nombre en los ciclos de mi respiración
Con la caligrafía de algún principio
En algo
En alguien que no se haya ido

jueves, 9 de agosto de 2012

Cusco, la ciudad de los perros

El Cusco es una ciudad que hace tiempo merece mejor suerte. Sus autoridades – una tras otra – están abocadas a sus gestiones municipales y a particulares cruzadas que lamentablemente no llevan a ningún lado.

Uno de los tantos aspectos que me ha llamado poderosamente la atención, ha sido la proliferación de perros en las diferentes arterias de esta ciudad.

Los que me hacen el honor de leer con relativa frecuencia este blog, saben que estos temas no son mis preferidos, sin embargo creo que este asunto ya pasó de castaño a oscuro.

La cantidad de perros callejeros es descomunal, al punto que en determinadas horas, algunas calles, avenidas o barrios son – literalmente – tomados por jaurías que, muchas veces de manera agresiva, se disputan los favores de alguna hembra o las bolsas de basura que esperan a ser recogidas por el correspondiente servicio público.

No quiero discutir con tantas personas que en las redes sociales publican su inmenso amor por los animales, pero creo que cada quien tiene su lugar y, si estos canes carecen de propietarios responsables que los lanzan a las calles sin el menor respeto por los transeúntes humanos, entonces ha llegado la hora que las autoridades hagan algo al respecto, lo digo como simple ciudadano que circula por esta ciudad y que reclama un poco de atención a este respecto.

Sé que existen muchos problemas que atender, sin embargo éste en particular – sin mal no recuerdo – nunca ha sido tratado, simplemente nunca. No existen disposiciones que regulen la tenencia de perros en la ciudad, lo que deja al libre albedrío su existencia, lo que por supuesto no me parece.

Espero, sinceramente, que alguien haga algo por arreglar este tema que pone en riesgo la integridad de los ciudadanos del Cusco y altera notablemente su ya venida a menos tranquilidad.