lunes, 7 de junio de 2010

Cruz Velacuy y la Calle Fierro

El 2 de mayo, como consecuencia de haber recibido el “Cargo” el año 2009 para asumir la celebración de “Cruz Velacuy” el 2010, de la Cruz de la Calle Fierro, del cercado de Cusco, donde vive la familia León Pino Mena, de quienes me considero amigo cercano, de allí que – luego de varios días de preparación – llegó por fin el momento de la celebración.

Todo comenzó – oficialmente - a las 8 de la noche del 2 de mayo, con la misa en el lugar donde se encuentra la Cruz, la misma que fue oficiada por el Padre, quien bendijo la celebración. Luego de servir los tradicionales ponches a los concurrentes, además de la cerveza, ron o pisco, que contrarresten el implacable frío de la época y de la noche de luna llena, se vela a la Cruz encendiendo tradicionales cirios (velas o ceras adornadas con motivos diversos), que se van consumiendo y encendiendo otros a fin que se mantengan la llamas que simbolizan la fe, de allí que todo se lleva adelante con cierta reflexiva algarabía, entre rezos y la alegría típica de una fiesta.


Cada quien lleva los ya aludidos cirios o velas y como ocurre en este tipo de celebraciones, lo primero que hacen es acercarse hasta la Cruz y encender su cera, con la oración que en silencio acompaña los diversos pedidos o agradecimientos.

Tengo entendido que las celebraciones en torno a las cruces no varían mucho una de a otra, ya cada “carguyoc” o “mayordomo” y las familias que las albergan son quienes pueden darle un aspecto característico, aunque pueden existir variaciones de los pedidos y concurrentes a cada Cruz ya que la zona en la cual se desarrolla la celebración resulta determinante (zona de comerciantes, transportistas, etc.).

Como mucho saben, la fiesta de “Cruz Velacuy” se desarrolla entre los días 2 y 3 de mayo y consta básicamente de “velar” la cruz durante la noche y la posterior madrugada y tiene por finalidad rendirle culto a la Cruz cristiana, la misma que en el particular caso de los andes peruanos, están colocadas o erigidas mayoritariamente sobre lugares sagrados de carácter pagano. Su origen se remonta a las primeras décadas del siglo XVIII, por entonces – refieren los historiadores – era una festividad reducida a círculos familiares. Luego de producirse la conquista, la Cruz fue uno de los elementos de lucha ideológica para evangelizar a los americanos y también para facilitar su sumisión, de allí que su adoración y uso fueron obligatorios en el nuevo mundo; los "extirpadores de idolatrías" (sacerdotes católicos) al destruir los santuarios andinos pre colombinos ("idólatras" y "paganos") tuvieron especial cuidado en colocar cruces en su lugar; aunque como se sabe también el evangelizado simplemente creyó tener un elemento de culto más para su religión panteísta.

Lo que me animó a recibir el cargo mencionado es la amistad que me une con la familia que durante años ha mantenido viva la tradición de su festividad, la evidente honestidad de su culto y la necesidad que las tradiciones que contienen el sincretismo andino – cristiano se perennicen a lo largo de los tiempos, retomando elementos sobre los cuales está construida nuestra identidad cultural, identidad que reclamamos se respete y reconozca en todos los ámbitos.

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